martes, 18 de enero de 2011

Negligencia

Una larga fila de autos se vio esa tarde entrar al hospital Barros Luco, precedidos de una carrosa fúnebre cargada de flores. Luego de haber recorrido la gran avenida, el callejón ovalle, y la caletera de la panamericana hasta el parrón, la viuda pidió indignada al cochero que volviera al centro asistencial. Totalmente enlutada, cruzó el portal de urgencias, se dirigió hasta informaciones y pidió hablar con el médico de turno. Nada le gustó que, a pasos del cementerio, su marido la avergonzara alegando que aún estaba vivo.

jueves, 24 de junio de 2010

Motivación

Horas de gritos, regaños, explicaciones, palabras de ánimo, rabias y discusiones existenciales que lograron calmar mis deseos de suicidio, mis dudas amorosas, y me ayudaron a tomar decisiones importantes. Fue una buena tarde de soledad en mi casa.

martes, 22 de junio de 2010

Punto Suspensivo

Te conocí, bailamos, nos gustamos, nos besamos. Pensando que esa noche quedaría en el olvido, nos ayudaron a reencontrarnos. Me interesaste y decidí jugármela. Me entregué de lleno a conquistarte, y de a poco fui viendo pequeños destellos de lo que sería un nuevo amor. Siendo el hombre más feliz del planeta (pensando como un soñador), no podía sino imaginar una vida contigo. Cometí un error estúpido. Lloré las siguientes semanas extrañándote y arrepintiéndome.

lunes, 7 de junio de 2010

Utilizado

Duermo contigo en esas noches frías, te doy mi calor, te acompaño en tus sueños y nunca te pido nada a cambio. Aún así me dejas tirado de día y en verano. Qué difícil es ser calienta camas.

jueves, 6 de mayo de 2010

Gerencia

Llegando tan puntual como siempre (8:30 de la mañana), tomo asiento en mi lugar de preferencia, desconecto mi reproductor, saco mi cuaderno, a la Myriam, y me pongo a tratar de hacer ejercicios.

"Cómo está joven Jorquera", dice el hombre mientras me anota presente en la lista de asistencia, sin necesidad de una respuesta de mi parte.

Nueve y media de la mañana. Despierto de una siesta mientras veo que el hombre se retira tranquilamente de la sala, con su bufanda colgando del cuello y sus guantes sin dedos. Sobre el ejercicio... Me equivoqué en un torque.

Ebriangelio de San Jairo.

Capítulo 1

1Y el Espíritu Rancio entró a aquel bar de mala muerte con la misión de fecundar a una prostituta con el hijo de Diox, 2 Y Diox dijo, id conchetumadre, y llevad al mundo la salvación de todos los pecados, id y penetrad a una hija de puta, inseminadla con mi semen de caballo impotente y dad lugar al nacimiento mi hijo, quien salvará a la humanidad de sus errores. 3 Después de la sagrada violación el Espíritu Rancio dijo a Maraca Magdalena, mirad cochina, si osáis acabar con la voluntad de Diox dando término a este embarazo no deseado, te saco la conchetumare....

Webeo de Diox... Salud!

martes, 13 de abril de 2010

Me dejó pensando...

Camino a casa, pensando en que tendría que llegar a lavar la torre de loza que dejé en el lava platos, y además con un problema de estática en mente, me ocurrió algo bastante agradable, y que me dejó pensativo (por eso es que escribo esto).

Subía la escalera para tomar la linea 2 del Metro, con dirección hacia La Cisterna (sí, subía, pues uso mis piernas para ascender, no dejo que la escalera mecánica me ayude), cuando veo un rostro conocido en el lado de la escalera mecánica. Ese perfil pecoso y blanquecino que poco ha cambiado con el pasar de los años (sigue igual de bello, aunque eso no viene al caso), y que por azares del destino voltea, para que nuestras miradas se topen. Una antigua compañera de colegio, con la cual compartí momentos bastante bonitos, y que no veía hace tiempo. La verdad es que estudiamos en la misma universidad, pero en facultades bastante alejadas, y casi nunca nos encontramos.

Con el saludo cordial de siempre, nos preguntamos algunas cosas de vida (como nos va, qué hemos hecho y cosas por el estilo), y abordamos el camino a la típica charla de metro, donde los temas tratados son rápidos de digerir y no de mucha profundidad.

Ya en el tren, hablamos de manera amena, mientras le comentaba algunos pormenores de mi vida universitaria. Recordamos algunas cosas del colegio (me recordó mas bien, ya que mis recuerdos escolares son bastante vagos), y de a poco fuimos entrando en temas más transversales a la vida. Ahí es cuando me puse a pensar.

Los vicios, a mi parecer, son esas cosas que uno hace sin saber el porqué, y aún cuando nos damos cuenta de ello, lo seguimos haciendo. Y lo más divertido de todo, podríamos dejarlos y no lo hacemos.
Los más comunes son el alcohol y el cigarrillo. Cosas que en la vida se ven a diario y de manera normal los fines de semana, sobre todo en la universidad (más aún en donde yo estudio), ya que es en esta época de la vida donde se forma (generalmente) el verdadero carácter de una persona, ya que es un desafío de futuro.

Una pregunta rebotó repetidas veces entre mis neuronas. “¿Te ríes menos sin trago?” En ese momento algo vago se me vino a la mente. Ya cuando me separé de mi amiga, un eco de razón comenzó a sonar en mi cabeza. Recordando mis primeras experiencias con un vaso de Ron y un cigarro, y preguntándome por qué comencé a beber y a fumar.

El alcohol es una droga que en dosis aleatorias (depende de la resistencia de cada persona a su efecto), inhibe la sinapsis neuronal en algunos sectores del cerebro, produciendo efectos a nivel macro en el cuerpo, tales como dificultad para mantener el equilibrio, euforia, adormecimiento de lengua y extremidades, visión borrosa, y hasta inconsciencia. El exceso, causa a mediano plazo un estado de resaca, dónde se presenta dolor de cabeza, sequedad en a boca, náuseas, intolerancia al ruido y a la luz, y mal humor. El cigarrillo, en cambio, es un elemento no alimenticio que tiene un efecto adictivo a nivel cerebral, y netamente destructivo a nivel corporal, llenando los pulmones de impurezas y desestabilizando el equilibrio de oxígeno en la sangre.

Es cierto, el alcohol y el cigarrillo no contribuyen en nada a mi bienestar, y aún así sigo consumiéndolos. Creo que la convivencia con estos elementos es de libre elección, dependiendo de nuestro nivel de felicidad.

A esta altura de mi vida ha nacido un nuevo debate en mi mente, que comprende mi aspecto vicioso (no solo sobre alcohol y cigarros, sino también todos los que pueda tener). Pero creo que no le pondré atención por el momento. Tengo un compromiso más importante aún, que es con mis ideales de futuro profesional y responsabilidad. Estoy estudiando, no me está yendo como espero, y debo preocuparme por terminar mi carrera, y asegurar mi vida. Quiero enfocar mi energía en eso. No sé si sea la mejor decisión, pero es la que estoy tomando. Aún así agradezco enormemente a la persona que inició este pensamiento, ya que es algo que no debo dejar de tomar en cuenta.

Nuestra felicidad depende de nosotros mismos, de si estamos conformes con nuestra vida y metas logradas. Yo al menos me siento feliz, porque quiero estarlo, y porque además sé que puedo llegar a ser una mejor persona de lo que soy ahora. Haga lo que haga no debemos olvidar eso. Y sin importar lo que venga, saldré adelante.

Muchas gracias.

jueves, 25 de febrero de 2010

Aún recuerdo aquel chiste

No pude evitar quedar pensativo luego de escuchar ese chiste. Fui el único que no se rió esa noche. Me dormí pensando en qué podría ser lo gracioso.
Veinte años y aún no lo comprendo. Es el único chiste que me entristece. No puedo dejar de pensar en su significado, aunque nunca lo descubrí. Sólo sé que ahora tiene uno nuevo, únicamente para mí. Cada vez que recuerdo esa rara historia, te me vienes a la mente. Han pasado ya varios años desde que partiste. Puedo imaginar tu cara de risa sabiendo que aún no logro entenderlo. Aún así, ya llegará mi hora, y cuando eso suceda, podré tomarte del brazo y pedirte que me lo expliques.

martes, 15 de diciembre de 2009

Requiem por un amigo

Fuiste la hermana que nunca tuve, mi consejera y mi paño de lágrimas. Compartimos penas y alegrías. Eras una muñeca de porcelana que debía cuidarse de manera muy especial. Dejé que se acumulara el polvo en tu rostro, y te marchaste. Debí limpiarte, y en vez de eso te olvidé en esa repisa, donde enmarco a mis mejores amigos. Ahora sólo queda la marca de tus pies sobre la superficie cubierta de polvo. No sabes cuanto te odio. Ten en cuenta que sólo se odia a aquello que se quiso con todo el corazón. Sin darme cuenta, me iré quedando solo…

martes, 1 de diciembre de 2009

Extraña Felicidad

Viví torturado y atormentado por el mundo. Todos me llamaban loco, o me decían que me faltaba un tornillo. Gracias a Dios ahora soy feliz, sólo me faltaba un buen consejo. Gracias por no dejarme solo, pequeño gato lavadora que cuelga del pino de mi comedor.