Sacudiendo el polvo a mis mejores años en la prosa y el verso. ¿Cosas nuevas? posiblemente. PD: La literatura y la matemática son sólo dos hermanos que no se llevan bien.
sábado, 3 de enero de 2009
Un Ingeniero en el Infierno.
- "Lo lamento, no estás en listas...".
De modo que el ingeniero se fue a la puerta del infierno y le dieron albergue y alojamiento inmediatamente. Poco tiempo pasó y el ingeniero se cansó de padecer las miserias del infierno, y se puso a diseñar y construir mejoras. Con el paso del tiempo, ya tenían ISO 9000, sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras eléctricas, equipos electrónicos, redes de telecomunicaciones, programas de mantenimiento predictivo, sistemas de control visual, sistemas de detección de incendios, termostatos digitales, etc., etc., etc. ... y el "Inge" se hizo de muy buena reputación.
Un día Dios llamó al Diablo por teléfono y con tono de sospecha le preguntó:
- "¿Y que..... cómo estáis por allí en el infierno?"
- "¡¡Estamos a todo trapo!!! Tenemos ISO 9000, sistema de monitoreo de cenizas, aire acondicionado, inodoros con drenaje, escaleras eléctricas, equipos electrónicos, Internet, etc. Oye, apúntate mi dirección de mail, es: eldiablofeliz@infierno.com Y no sé cuál será la próxima sorpresa del ingeniero.
- "¿Qué?, ¡¿QUÉ?!. ¿Tenéis un ingeniero allí?? Eso es un error, nunca debió haber llegado ahí un ingeniero. Los ingenieros siempre van al cielo, eso está escrito y resuelto ya. ¡Me lo mandas inmediatamente!".
- "¡Ni loco!. Me gusta tener un ingeniero en la organización... y me voy a quedar con él eternamente".
- "Mándamelo o...... ¡¡TE DEMANDARÉ!!...".
- Y el Diablo, con la vista nublada por la tremenda carcajada que soltó, le contestó a Dios:
- "Ah Sí?? ......y por curiosidad... ¿DE DÓNDE VAS A SACAR UN ABOGADO?".
martes, 30 de diciembre de 2008
Carta al Editor.
Su esposa.
jueves, 25 de diciembre de 2008
Hagamos leña del pino navideño caido.
Después de haber esperado en la casa de los “suegros”, la llegada de la media noche.
Luego de que el hijo hiciera lo imposible para asistir a una fiesta, a la que nunca llegó.
Ya pasada la mañana de Navidad, que es el momento más feliz de la cultura americana, el momento cúlmine de la espera de todos los años, el momento en que la familia despierta y corre hacia el árbol, cuya base se pierde entre montañas de cajas y objetos misteriosos envueltos en papeles y cintas de colores.
Ya después de esa mañana de Navidad, ya cuando la familia constituida se dispone a pasar el día. Se puede ver al jefe de hogar, sustento y pilar fundamental, la cabeza que descansa sobre los hombros, hombros que conducen a través de los brazos hacia las manos, manos que destapan y sirven vasos y vasos de cerveza, traicionera y suculenta. Cerveza que se arrima a esa cabeza, y la llena de recuerdos y desaventuras. Melancolía y pérdida de fe, de un padre de llora a sus padres, que de alguna manera detesta a sus hermanos. Un hermano que ya descansa entre aquellos que prescindieron de oxígeno, pero que de alguna manera se ha encarnado en el hijo cuyo padre yace llorando en ese tronco que flota en un mar de cerveza. Ese hijo que no es más que un adolescente que maduró a destiempo. Ese hijo que ahora escucha y lamenta los sollozos de su padre, y vigila las brochetas que se asan a fuego lento sobre el tambor que les sirve de parrilla. Ese hijo que mastica y traga los lamentos y enseñanzas de vida, traídas a escena gracias al elíxir milagroso a base de cebada. Ese hijo que debe cumplir su asignada labor de parrillero, y avisarle al resto de la familia que las brochetas ya están listas. Brochetas que sólo probarán el padre, el hijo, y la madre. Madre que a la vez es esposa. Esposa que tras veinticinco años como la mano derecha, apoyo, sustento amoroso y compañera del jefe de hogar, aún ahora se lamenta la vejez que añora desesperadamente un esposo joven. Mujer amante y madre a la vez, que en estas ocasiones, en donde su deber de compañera se ve suplido por el brebaje lupuloso, se digna a dar un paso al costado, para que su pareja busque tranquilo su noche sin estrellas. Madre que es imagen para una hija. Hija y hermana, que no probará brochetas, ni hoy ni nunca. Hija que se hizo vegetariana, por amor a los animales y temor de la muerte. Hermana e hija que reprocha las conductas del padre y del hermano. Hija centrada en ideales de rectitud y buenas costumbres realmente envidiables. Hermana de un hijo que ha debido transmutar en algo mejor para sobrellevar esta vida. Transmutación que partió desde lo reprochable del hermano muerto del padre, hasta una mezcla entre tío y progenitor. Progenitor que aún esconde sus llantos tras la cortina musical de sus años mozos.
Una familia que pasa otra Navidad más.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Yo viajo sentado en el piso.
Cargo mi pase, cruzo el torniquete, bajo al andén. Me pongo a ver la tele bajo un ventilador, hasta que la puerta del carro se detiene completamente frente a mi rostro. Subo al vagón, me paro en una esquina desocupada, me saco el bolso y lo dejo en el piso, me siento junto a él. El coche está “vacío”. La poca gente que viaja a esta hora, lo hace en silencio, con los audífonos conectados a sus terminales auditivas, y su rostro apuntando a cualquier parte que no coincida con la mirada.
De vez en cuando siento que me observan, y a veces trato de adivinar lo que piensan: “desubicado”, “roto”, “wn bakán”, “porqué no se para”; cosas por el estilo. Estupideces de las que me río, mientras escucho algo de buena música en mi reproductor (nada de reggeton o como se escriba).
De vez en cuando, el chofer del tren avisa de alguna estación, da alguna información de recorrido, o repite “se les solicita a los pasajeros que van sentados en el piso de los coches…” y blah blah blah blah. Yo vuelvo a reír, reviso mi entorno a ver si alguien tose y me mira como diciendo “ya poh cabrito”, cierro los ojos, y sigo soñando.
Los minutos y las estaciones pasan, las personas suben y bajan del vagón. Todos mirando con cierto asombro, desprecio, o risa, al tímido chico que viaja sentado en el piso, apoyado en la pared o en la parte trasera de un asiento, que escucha música y lee sin preocupación alguna.
Me pongo de pié, recojo mi bolso, y bajo en Los Héroes, hago combinación, y espero paciente el tren.
Otra vez la puerta se abre frente a mí, ingreso al coche, y me paro al lado de ella.
El vagón está muy lleno.
miércoles, 10 de diciembre de 2008
Festividades
Las tiendas comienzan a promocionar sus ventas navideñas, eso me emociona. Mi navidad es 0.1% más feliz.
Mi mamá me pide que le ayude a armar el árbol. Mi navidad es 0.9% más feliz.
Un vecino adorna su casa con luces y decoración navideña. Le quedó preciosa. Mi navidad es un 5% más feliz.
Mi madre arma el árbol, con adornos y luces nuevas. Mide 2.10m y tiene una estrella brillante en la punta. Mi navidad es un 4% más felíz.
Mi madre y yo decoramos la casa con luces de colores. Nos quedó mejor que al vecino. Mi navidad es un 5% más feliz.
Mi padre me concederá mi deseo de navidad: Un terno. Mi navidad es un 10% más feliz.
Mi madre coloca el pecebre bajo el árbol. Mi navidad es un 5% más feliz.
Las luces nuevas que compraron para adornar la casa y el árbol no tienen sonido. Mi navidad es un 1% más feliz.
Comenzaron los especiales de Navidad en la televisión abierta y el cable. Mi navidad es otro 4% más feliz.
Me tocó desenredar los juegos de luces. Mi navidad es un 5% más feliz.
Es noche buena, y cenamos en familia. Mi navidad es un 10% más feliz.
Mis padres me abrazan, me desean una feliz navidad, y me piden que recuerde que hoy se celebra el natalicio de un gran hombre. Mi navidad ya es feliz.
Aplicando Facebook
Primero, las miles y millones de singularidades que llegan por invitación son molestas y sólo sirven para llenarte la barra de solicitudes.
Segundo, cualquier persona que tenga facebook, después de aceptar una solicitud o invitación, que se emocione los primeros treinta segundos con su nueva aplicación, se olvida de ella a los pocos minutos (Dejando de lado los juegos, que son casos especiales).
Tercero, Facebook es la evolución obvia de Fotolog (Eeeeeeh! Descubriste América gil!),
Cuarto, he agregado aplicaciones que realmente valen la pena, y otras que sólo dan risa.
Quinto, Facebook es un acusete de mierda. Avisa a mis amigos hasta de cada pedo que me lanzo. Pero eso sólo le pasa a personas que no saben restringir la info que el sitio entrega sobre ellas.
Sexto, hay quienes pasan más tiempo frente al computador revisando su Facebook, que charlando por MSN.
Séptimo, creo en la mitad de la info que el sitio entrega sobre mis "amigos".
Octavo, tengo más amigos vía Facebook que en la vida real.
Noveno, nunca publicaré mi estado civil en Facebook.
Y último, he hecho varios test de personalidad aplicables a Facebook, dándome cuenta de que se contradicen unos a otros, pero me da mucha risa saber que soy un Usachino de corazón, un hebrio botao, un pulmón, bueno con todo lo que me rodea... Etcétera y blah blah blah.
Bonus track, falta que le pongan la opción "lo que estoy escuchando".
Y eso. xD
Sólo para rellenar.
¿Por qué estoy escribiendo esto? Ni idea. Sólo relleno.
Agregarle algo nuevo al blog... No sé.
Bueh.
martes, 9 de diciembre de 2008
Actualizándome
Desgraciadamente, despues de haber intentado loggearme a mi otrora proveedor unas siete u ocho veces, terminé por asumir que mi antiguo blog está destinado al fracaso (lo estuvo desde sus inicios, pero siempre tuve la esperanza de que la fama le hiciera ojitos... Ahora está todo definitivamente perdido). De lo aterior, entiéndase que no logré acceder a mi cuenta vieja.
Por estos, y otros motivos "ocultos" (imaginen mi risan malévola mientras escribo esto), decidí crear esta nueva aberración literaria. Pero, no se dejen engañar, ustedes pelafustanes esperanzados en encontrar nuevas ideas de mi parte, pues sólo traspasaré mi antiguo material a este nuevo blog. Así, podré modificarlo, corregir errores (los cuales no cometo, sólo lo mensiono para que ustedes crean en mi falsa humildad), y esperar a que me venga una nueva idea o me embargue la inspiración divina que necesito para volver a plasmar mi talento en prosa o verso.
De antemano, no les agradezco, pues no quiero.
[BY JANNIN]